
Así he pasado mi tarde, de relax y en el jardín, estrenando mi cámara de fotos nueva, dejando salir la fotógrafa que llevo dentro. Me encanta cómo las fotos cambian la perspectiva de las cosas... nunca imaginé ver el jardín de casa de la forma que veis en la imagen. Esa margarita podría ser una cualquiera, pero no, es una margarita de mi jardín, que en este momento estará plegadita, con los pétalos recogidos y la cabeza agachada, igual que hacemos todos cuando nos metemos en la cama.
Me gusta darle riendas a la creatividad, no sólo con la fotografía, si no también con el dibujo, el diseño por ordenador o lo que haga falta. Yo creo que todos, aunque algunos se consideren un tanto manazas, tenemos un potencial creativo del que hay que sacar partido. Defiendo las tareas manuales como terapia. Creo en la relajación que proporciona el barro que se escurre entre los dedos cuando se hace cerámica. He experimentado la evasión al pintar un cuadro, aunque sea sólo por el hecho de que absorbe nuestra mente, haciendo que olvidemos los problemas.
De nuevo, otra razón para meterme en el diseño gráfico. Necesito sacar lo que llevo dentro, y mostrarlo. Que sea útil. Me gusta la idea de que mis creaciones sirvan para algo, tengan una misión.
Espero que dentro de unos años podáis ver algún trabajo mío en la revista que vayais a leer, o en la valla publicitaria que os cruceis con el coche...